La Herida del Abandono: Un Fantasma en el Umbral (Cap. 5)
Y allí, en el umbral, estaba ella. La sorpresa me dejó sin aire. Me quedé paralizado, mudo, anclado al suelo mientras el mundo se detenía. Ella intentó entrar, moverse por la casa como si aún fuera su dueña, como si el tiempo no hubiera pasado.


