«Reconocer los síntomas de depresión grave y ansiedad es el primer paso para entender que no te estás volviendo loco, sino que tu cuerpo ha entrado en un estado de parálisis total. Muchos confunden la depresión con una simple tristeza…
El pensamiento intrusivo: 20 horas de terror constante
Imagina despertar y que tu mente ya haya decidido de qué vas a sufrir hoy. No tienes opción. Si el tema es una enfermedad mortal, tu cerebro va a recorrer cada milímetro de esa idea durante las próximas 20 horas. Es una sentencia que te dictas a ti mismo sin descanso.
Cuando sufres de síntomas de depresión grave y ansiedad, el pensamiento no es algo que tú tienes, es algo que te tiene a ti. Puedes pasar 30 días pensando exactamente lo mismo, atrapado en un bucle de demencia que no te deja vivir, trabajar ni respirar.
La parálisis física: ¿Por qué el cuerpo no responde?
En este estado, el cuerpo se vuelve de plomo. No es pereza, es una parálisis total. Instituciones como la Organización Mundial de la Salud reconocen que la depresión es una de las principales causas de discapacidad en el mundo.»Te quedas mirando un punto fijo, quizás una bombilla en el techo, durante horas. No quieres ducharte, no puedes comer y el trabajo pierde toda importancia.
El mundo exterior deja de existir. Si un familiar se acerca y te habla, escuchas ruido, pero no procesas las palabras. Estás en un túnel donde la única realidad es el terror que sientes por dentro. Nada de lo que amabas importa cuando tu cuerpo ha decidido apagarse.
Cuando el mundo desaparece: La visión de túnel y el frío
Uno de los síntomas de depresión grave y ansiedad más aterradores es la pérdida de la conexión física con la realidad. El cuerpo se enfría y aparece una tembladera interna que no puedes controlar. Sientes que pierdes la visión periférica; el mundo se achica hasta que solo quedas tú y tu pensamiento mortal.
En esos momentos, el dolor es tan profundo que la mente se bloquea. Quieres dormir para que el ruido se detenga, pero el cerebro no te deja. Es un estado de alerta constante que te agota la energía y te hace sentir ganas de autolesionarte, solo por el deseo desesperado de sentir algo distinto a ese pánico químico.»Cuando el reloj marca las horas y tú sigues en el mismo punto fijo, la percepción del tiempo se rompe. Pasar 20 horas al día con el mismo pensamiento de terror no es algo que se cure con ‘fuerza de voluntad’. Es un agotamiento biológico donde el cerebro consume toda tu glucosa y tu energía intentando sobrevivir a un peligro que no existe, pero que se siente más real que el suelo que pisas.
Esta parálisis afecta tu economía, tus relaciones y tu papel como padre, porque nadie puede ser productivo cuando su mente está en un incendio constante. Es vital comprender que estos síntomas físicos son una respuesta de protección de tu sistema nervioso. No te estás volviendo loco; tu cuerpo está intentando procesar un dolor que lo ha superado. Aprender a nombrar este horror es el primer paso para recuperar, aunque sea un segundo, el control de tu propia vida.»
El camino hacia el renacer del Ave Fénix
Vivir esto es caminar por el infierno 24 horas al día. Pero reconocer este «bloqueo total» es el primer paso para buscar una salida que no sea solo mental, sino física. Si tu sistema nervioso está «atascado» en el terror, necesitas herramientas para resetearlo.
Si te sientes identificado con este punto fijo, quiero decirte que no estás solo. Yo he estado ahí, mirando esa bombilla, y sé que el primer paso para salir es admitir que lo que tienes no es falta de voluntad, es un secuestro de tu sistema biológico. «Aprender a identificar que lo que vives son síntomas de depresión grave y ansiedad es lo que te permite dejar de culparte por no poder trabajar o levantarte.»
